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La Gran Vía es la avenida más famosa de Madrid: un kilómetro largo de edificios de principios del siglo XX, teatros, cines y tiendas que une la calle de Alcalá con la plaza de España. En Abre los ojos (1997), Alejandro Amenábar consiguió vaciarla por completo para la escena en la que Eduardo Noriega corre por una ciudad desierta, una imagen que Hollywood repitió en Times Square con Vanilla Sky. Recorrerla es un repaso a la arquitectura madrileña: el edificio Metrópolis, con su cúpula y su ángel alado; el de Telefónica, primer rascacielos de Madrid; el Carrión, con el cartel luminoso de Schweppes en Callao, y los grandes cines y teatros donde se estrenan los musicales.
Varias azoteas de hoteles y del Círculo de Bellas Artes, muy cerca, ofrecen vistas sobre la avenida. Si quieres revivir la escena de la película, ve un domingo o festivo a primera hora: es lo más parecido a tenerla vacía.