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Ayna, en la sierra de Albacete, es el pueblo colgado sobre el cañón del río Mundo que José Luis Cuerda eligió para Amanece, que no es poco (1989), la comedia surrealista con Antonio Resines y José Sazatornil que se convirtió en película de culto. Buena parte de sus escenas, con su humor absurdo y sus personajes imposibles, se rodaron en estas calles y en la vecina Molinicos. Conocida como la Suiza manchega, Ayna asombra por su paisaje de casas blancas encaramadas a la roca sobre un río de aguas verdes, con huertas en terrazas en el fondo del valle.
El mirador del Diablo ofrece la mejor vista, y por el río hay rutas a pie, kayak y baños en pozas. Los fans de la película celebran encuentros en el pueblo, que tiene detalles dedicados a ella. A una hora está el nacimiento del río Mundo, una espectacular cascada que brota de la roca en Riópar.