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El Mercado de Abastos de Santiago de Compostela es, después de la Catedral, el lugar más visitado de la ciudad: un mercado de piedra de los años cuarenta, con naves alargadas que imitan la arquitectura tradicional gallega, a pocos minutos del Obradoiro. Por la mañana, las placeras venden marisco, pescado de la ría, quesos de tetilla y San Simón, grelos, pimientos de Padrón y pan de horno de leña, y muchas siguen llegando de las aldeas cercanas con sus productos. El plan más famoso es comprar el marisco o el pescado en los puestos y llevarlo a cocinar a los bares y restaurantes del propio mercado, que te lo preparan por un precio fijo y lo sirven con un albariño o un ribeiro.
Ve por la mañana, mejor entre semana, cuando hay más actividad; los domingos está cerrado. A la salida, el casco histórico, Patrimonio de la Humanidad, está a dos pasos: la Rúa do Franco y la Rúa do Vilar, con sus soportales, son perfectas para seguir con unos vinos.