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La calçotada es una de las tradiciones gastronómicas más populares de Cataluña, y Valls, en Tarragona, es su capital. Los calçots son unas cebolletas tiernas que se asan directamente sobre las llamas de sarmientos hasta que se queman por fuera; luego se envuelven en papel de periódico para que terminen de hacerse, se pelan tirando de las capas negras y se mojan en salsa romesco, de tomate, almendra, avellana, ñora y ajo, para comérselos de un bocado con la cabeza hacia atrás.
Se come con babero y con las manos, en grupo, y se sigue con carne y butifarra a la brasa, alcachofas y vino tinto en porrón. La temporada va de enero a abril, y el último domingo de enero Valls celebra la Gran Festa de la Calçotada, con concursos de comer calçots y de salsas. Muchas masías y restaurantes de la zona preparan calçotadas por encargo. Valls es también cuna de los castellers, las torres humanas: no te pierdas su museo si vas en temporada.