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Los Búnkers del Carmel, en lo alto del Turó de la Rovira, son los restos de una batería antiaérea construida durante la Guerra Civil para defender Barcelona de los bombardeos. Tras la guerra, el lugar se llenó de barracas de familias inmigrantes que vivieron allí hasta los años noventa. Hoy es el mirador más espectacular de la ciudad: una vista de 360 grados que abarca desde Montjuïc y el mar hasta el Tibidabo, con la Sagrada Família, la torre Glòries y todo el Eixample a tus pies.
El Museo de Historia de Barcelona gestiona el espacio y explica su historia con paneles junto a las plataformas de los cañones. El acceso es libre. Se sube caminando desde el barrio del Carmel, con bastante cuesta, o en autobús hasta muy cerca. El atardecer es el momento estrella y suele llenarse, así que llega con tiempo; lleva algo de picnic y abrigo en invierno, porque arriba sopla el viento. Combínalo con el Park Güell, a media hora a pie.