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La Lagoa das Sete Cidades, en la isla de São Miguel, en las Azores, ocupa el fondo de un enorme cráter volcánico y es la imagen más famosa del archipiélago: dos lagunas unidas por un estrecho, una de color verde y otra azul, rodeadas de laderas cubiertas de hortensias, prados y bosques. La leyenda cuenta que sus colores nacieron de las lágrimas de una princesa de ojos azules y un pastor de ojos verdes que se amaban y no pudieron estar juntos. La mejor vista se tiene desde el Miradouro da Vista do Rei, en el borde del cráter, junto a las ruinas del hotel Monte Palace, abandonado.
También es imprescindible el mirador de la Boca do Inferno, con una panorámica de toda la caldera. Abajo, el pueblo de Sete Cidades tiene una iglesia neogótica y se puede rodear el lago a pie o en bici, o hacer kayak. La niebla es frecuente: si está cubierta, espera un rato. Ponta Delgada, la capital de la isla, queda a media hora.