Entrada de pago
El Palau de la Música Catalana es una explosión de modernismo en pleno barrio de Sant Pere: una sala de conciertos diseñada por Lluís Domènech i Montaner para el Orfeó Català e inaugurada en 1908, hoy Patrimonio de la Humanidad. Su fachada mezcla ladrillo, mosaico y esculturas, pero lo que deja sin palabras es la sala, con una gran claraboya central de vidrio de colores que parece un sol invertido y un escenario rodeado de musas que asoman de la pared.
Hay dos formas de conocerlo: la visita guiada, de unos cincuenta minutos, o un concierto, que es la manera en que se pensó para ser vivido. La programación es muy variada, desde música clásica y coral hasta guitarra flamenca. Está a cinco minutos a pie de la Catedral y del barrio del Born, donde puedes seguir con la Basílica de Santa María del Mar y una ronda de vermut.