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La Estació del Nord de Barcelona fue una gran estación de ferrocarril modernista, inaugurada en 1862 y ampliada a principios del siglo XX, con una nave de hierro y cristal que hoy alberga la principal estación de autobuses de largo recorrido de la ciudad. Su arquitectura y su aire de otra época la convirtieron en uno de los escenarios de El embrujo de Shanghai (2002), la película de Fernando Trueba basada en la novela de Juan Marsé sobre la Barcelona gris de la posguerra.
En su entorno está el Parc de l'Estació del Nord, con las esculturas de cerámica azul de Beverly Pepper, Cel caigut y Espiral arbrat, obras de arte público para pasear. La estación está a un paso del Arc de Triomf, el paseo de Lluís Companys y el Parc de la Ciutadella, con el Parlament y el zoo, así que es una buena puerta de entrada para recorrer andando el Born y la Barceloneta.