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Bæjarins Beztu Pylsur, que significa más o menos los mejores perritos de la ciudad, es un pequeño puesto junto al puerto de Reikiavik que lleva vendiendo salchichas desde 1937, y se ha convertido en una parada casi obligatoria para quien visita la capital. Su fama creció cuando Bill Clinton se comió aquí un perrito en 2004, y desde entonces han pasado famosos de todo tipo. Las salchichas islandesas llevan mezcla de cordero, cerdo y ternera, y el secreto está en los acompañamientos: pide eina með öllu, uno con todo, y te lo servirán con cebolla cruda y cebolla frita crujiente, kétchup, mostaza dulce islandesa y remolaði, una salsa parecida a la tártara.
Es la comida más barata que vas a encontrar en una ciudad cara, y se come de pie. Desde aquí puedes pasear hasta el auditorio Harpa, con su fachada de vidrio, y subir después a la iglesia de Hallgrímskirkja para ver Reikiavik desde su torre. A cualquier hora suele haber cola, pero avanza muy rápido.