Aparcamiento y centro de visitantes de pago
En Harry Potter y el misterio del príncipe (2009), de David Yates, Harry y Dumbledore aparecen sobre una roca al pie de unos acantilados para entrar en la cueva donde se esconde el guardapelo, uno de los horrocruxes: esos acantilados son los de Moher, combinados con efectos digitales. Antes, en La princesa prometida (1987), de Rob Reiner, fueron los Acantilados de la Locura que trepa Westley. Se extienden unos ocho kilómetros sobre el Atlántico en el condado de Clare y alcanzan 214 metros en su punto más alto.
Desde el centro de visitantes, excavado en la colina, salen senderos a ambos lados; hacia el norte está la torre O'Brien, de 1835, y en primavera y verano anidan miles de aves marinas, incluidos frailecillos. Muy cerca están el Burren, un paisaje de caliza casi lunar, y el pueblo de Doolin, con pubs de música tradicional en directo y sopa de marisco. Nunca pases las vallas: el borde es inestable y el viento sopla fuerte. El atardecer suele ser la mejor hora.