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En la novela de Dan Brown y en su adaptación, El código Da Vinci (2006), de Ron Howard, con Tom Hanks, el monje Silas acude a Saint-Sulpice siguiendo la llamada línea rosa para buscar la clave del priorato. La iglesia no permitió rodar dentro, así que el interior que ves en pantalla es una recreación en estudio, pero el lugar es tan reconocible que atrae a muchos lectores y espectadores. Dentro hay incluso un cartel que aclara que la línea de latón del suelo es un gnomon astronómico del siglo XVIII, usado para calcular fechas como la Pascua, y no un resto pagano como sugiere la novela.
Saint-Sulpice es una de las iglesias más grandes de París y guarda tesoros reales: la capilla con los frescos de Delacroix, entre ellos Jacob luchando con el ángel, y uno de los órganos más famosos del mundo. Fuera, la plaza con su fuente es muy agradable, y el jardín de Luxemburgo queda al lado. La entrada es gratuita; respeta el silencio si hay misa.