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Los Albaricoques es una pequeña aldea de casas blancas en el término de Níjar, en Almería, en el interior del Parque Natural de Cabo de Gata, que en 1965 se convirtió en Agua Caliente, el pueblo mexicano de La muerte tenía un precio, el segundo western de la trilogía del dólar de Sergio Leone, con Clint Eastwood y Lee Van Cleef. En su era, la explanada circular donde se trillaba el cereal, se rodó el famoso duelo final de la película, con el reloj de música de Morricone sonando de fondo.
La aldea conserva su aspecto casi intacto, y la era se puede visitar libremente: una placa y paneles recuerdan el rodaje. Es una parada imprescindible en la ruta del western en Almería, que suma el desierto de Tabernas y sus poblados del Oeste, el Cortijo del Fraile y Rodalquilar. Cerca están también Níjar, con su cerámica y sus jarapas tradicionales, y las playas de San José y los Genoveses.