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El Torcal de Antequera es uno de los paisajes kársticos más impresionantes de Europa: un laberinto de piedra caliza esculpido por la lluvia y el viento durante millones de años, con rocas apiladas como si fueran tornillos, platos o esfinges. Forma parte del sitio Patrimonio de la Humanidad de los Dólmenes de Antequera y es paraje natural. Desde el centro de visitantes, a unos 13 kilómetros de Antequera, salen dos rutas señalizadas: la verde, corta y sencilla, y la amarilla, algo más larga, que se adentra entre las formaciones más famosas.
El mirador de las Ventanillas ofrece vistas hasta el mar en días claros. Es fácil ver cabras montesas trepando por las rocas y, en primavera, decenas de especies de orquídeas silvestres. Lleva calzado con buena suela: la piedra resbala si ha llovido. Completa el día con los dólmenes de Menga y Viera, la Alcazaba de Antequera y un mollete con manteca colorá.