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La bahía de Mali Ston, en la península de Pelješac, cría ostras desde tiempos romanos y es probablemente el lugar más famoso del Adriático para comerlas. Son ostras planas europeas, de sabor intenso y salino, que crecen en una mezcla de agua de mar y agua dulce que llega de manantiales subterráneos. Lo mejor es tomarlas recién sacadas, en alguno de los restaurantes o puestos junto a los viveros, con limón y un vino blanco de la zona; Pelješac también es tierra de tintos potentes como el Dingač.
Entre Ston y Mali Ston se extienden las murallas de Ston, un sistema defensivo medieval de varios kilómetros que la república de Ragusa levantó para proteger sus salinas, todavía en funcionamiento. Puedes recorrer las murallas con entrada y ver las salinas desde arriba. Ston queda a aproximadamente una hora en coche de Dubrovnik, lo que lo convierte en una buena excursión de medio día. Ve a la hora de comer y, si es temporada, pregunta por el mejillón local.